‘Crowdfunding inmobiliario’ podría ser la solución a la financiación del sector

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Wang Jianlin, el hombre más rico de china, y su conglomerado empresarial Grupo Wanda han conseguido recaudar en sólo tres días 720 millones de euros para construir un megacomplejo inmobiliario, sin incómodas entrevistas con inversores y sin ni siquiera levantarse de la silla. ¿Cómo? Gracias al ‘crowdfunding’. La campaña de captación de fondos a través de internet impulsada por el propietario del Edificio España de Madrid y del 20% del Atlético de Madrid se ha convertido en el mayor proyecto de micromecenazgo hasta la fecha.

El empresario chino ha conseguido multiplicar por 10 los algo más de 70 millones de euros recaudados por el videojuego ‘Star Citizen’, el proyecto que mayor cantidad de dinero había conseguido gracias al ‘crowdfunding’.

Con su apuesta, Wang Jianlin ha cambiado el paradigma de la financiación por internet, una herramienta hasta ahora usada casi exclusivamente por particulares y pequeñas ‘start-up’ que la empleaban para poner en marcha ideas (sobre todo relacionadas con la tecnología, el ocio o la cultura) que de otra manera jamás habrían obtenido los fondos necesarios para salir adelante.

Gracias a esta herramienta alternativa a los bancos, el empresario chino ha ‘levantado’ dinero suficiente para construir cinco grandes edificios –conocidos como ‘Wanda Plaza’ y que suelen reunir tiendas, espacios de ocio, hoteles de lujo, oficinas y áreas residenciales– con las aportaciones de pequeños inversores individuales, que podían aportar desde 147 euros, fondos y grandes empresas.

Fernando Encinar, cofundador y jefe de estudios de idealista, asegura que “internet está permitiendo nuevas posibilidades de inversión que hasta ahora eran imposibles por las limitaciones de la tecnología. El crowdfunding es una opción interesante para unir proyectos con inversores sin pasar por mercado bursátil”.

Wang Jianlin no es el primero en el sector inmobiliario que acude a la financiación por internet para recaudar fondos para un determinado proyecto. La primera gran operación se cerró casi sin publicidad en julio de 2014, cuando un grupo de 85 particulares se hicieron con el 15% de la propiedad del Hotel Hard Rock de Palm Springs (California) por 1,5 millones de dólares.

Desde entonces, pero sobre todo a partir de enero de 2015, su uso está al alza: solo en EEUU se han recaudado más de 100 millones de euros en el primer trimestre del año gracias a esta fórmula, según la consultora Crowdnetic. Y ahora la iniciativa de Wanda puede convertirse en la operación que le dé una credibilidad definitiva al crowdfunding inmobiliario para convertirse en una tendencia mundial.

Latinoamérica, primeras experiencias

Aunque la mayoría de las plataformas para obtener financiación para proyectos inmobiliarios a través de internet están y operan sobre todo en EEUU y Reino Unido (como Realty Mogul, RealtyShares oCrowdStreet), hay algunos proyectos como Prodigy Network, impulsado por el colombiano Rodrigo Niño, que invierte tanto en rascacielos de Nueva York como en edificios altos de Bogotá.

Además, también en Chile o Argentina se han puesto en marcha las primeras experiencias de ‘crowdfunding’ inmobiliario. En Santiago de Chile, Facility Rent impulsa el desarrollo inmobiliario de una cadena de aparta hoteles, en la que se puede invertir mediante la compra de una o varias habitaciones a cambio de una rentabilidad mensual del 10%.

Mientras, en Argentina los proyectos financiados por internet se miden en m2. La plataforma Mis Metros permite una novedosa modalidad de inversión que permite a los pequeños ahorradores comprar participaciones en propiedades inmobiliarias equivalentes a una determinada cantidad de m2 y no al inmueble completo.

Dificultades ‘made in Spain’

Pese a estas experiencias positivas, el salto del ‘crowdfunding’ inmobiliario a España no va a ser fácil. En 2014 el Gobierno limitó la cantidad que cualquier particular puede invertir a través de esta fórmula a 3.000 euros por proyecto, 6.000 euros por plataforma y 10.000 euros al año.

Estos límites que no se aplicarán en el caso de inversores profesionales acreditados: instituciones oficiales, empresas con activos de un millón de euros, negocios de dos millones y recursos propios de 300.000 euros o inversores particulares que puedan demostrar un nivel de renta superior a los 50.000 euros anuales y un patrimonio de 100.000 euros.

Pese a las dificultades legales que existen actualmente en nuestro país ya se han puesto en marcha al menos dos plataformas dedicadas a la inversión inmobiliaria. The Crowd Estates acaba de lanzar una campaña para la construcción de tres viviendas unifamiliares con piscina privada “a solo 140 metros de una de las calas más bonitas de Costa Brava, Cala Montgo en L’Escala”. La inversión mínima para participar en este proyecto es de 3.000 euros.

Una inversión con cierto riesgo

Por otro lado, InvesReal apuesta por la captación de pequeños inversores a través de un ‘ticket’ de 520 euros para la compra, reforma y posterior venta de pisos en zonas residenciales ‘prime’ de Madrid y Barcelona. A cambio ofrece una rentabilidad de hasta el 15%, una cifra que según los expertos implica un riesgo moderadamente elevado de la inversión.

Y es que, como apunta Fernando Encinar, “como en todo en la vida, el proyecto a financiar puede salir mal y perder mucho dinero”. Por eso, para Encinar “es importante que quienes inviertan a través de esta modalidad sean conscientes del riesgo” y recuerda que “como sucede con la bolsa, el Estado no está detrás para respaldar las inversiones en ‘crowdfunding’”.